Corro... corro con furia a lo largo de un pasillo pobremente iluminado. Un pasillo sin puertas, sin interruptores... solo paredes grises en las que el papel se despega dejando ver el avance inexorable de la humedad y charcos en el suelo que chapotean a mi paso. Solo hay una cosa a parte del evidente estado decadente del pasillo que vale la pena mencionar... gritos. Alaridos furiosos de dolor proferidos por alguien... por una mujer...
Despierto sobresaltado. Otra vez ese sueño, ese pasillo... esos gritos... Me levanto, de lo que con cariño y cierta sorna me gusta llamar mi cama, y me asomo por la ventana. Mi ciudad... odio este lugar... vuelvo al interior de la sala y busco mi ropa, es hora de dar una vuelta.
Hace varios das desde el incidente del violador, los periódicos ya se han hecho eco. "La Sombra de La justicia", me llaman. "Justiciero encapuchado salva a una mujer de ser violada" "La policía anda tras el encapuchado desconocido" "La Sombra de los callejones, ¿Héroe, o amenaza?". Los titulares no tienen desperdicio alguno. Tengo mi propia unidad policial tras mi culo. Nunca pensé que seria tan rápida la respuesta por parte de la policía tras el incidente del callejón... también es verdad que no he parado de hacerme notar. El otro día le pare los pies a un asesino en serie que iba a matar a un pobre chiquillo al que había secuestrado. Tuve la tentación de partirle el cuello junto con sus brazos y piernas, pero el niño ya estaba bastante aterrorizado como para enseñarle el aspecto que tiene un cadáver. Ayer mismo le di una paliza brutal a un poli. Estaba golpeando con su porra a un chaval de unos 20 años, que estaba pidiendo en el metro sin molestar a nadie y tocando con su guitarra una melodía de rock de los 80'. Aparecí de pronto, el resto es fácil de imaginar.
Esta noche sera divertida... He visto en las noticias cierta información sobre una trama de corrupción policial bastante famosa últimamente. Voy a ir de visita a casa de uno de los imputados en el caso... el comisario Michaels. Los rumores apuntan a que recibe dinero negro directamente de las mafias para que el y sus polis hagan la vista gorda. Ya se sabe lo que se dice de los rumores... Si el río suena... Voy azotea por azotea trasladándome por la ciudad a mis pies. De camino detengo un atraco que unos pandilleros están cometiendo. Intentan robarle a una pobre anciana. También intentan resistirse pero... bueno... lo intentan... Tras decirle a la anciana que llame a la policía, vuelvo a mi camino, esta vez por el alcantarillado. Finalmente, y tras un viaje de 30 minutos, llego a mi destino. La casa tiene aun vida en su interior, entro por el desván del ático sin hacer ruido, y espero. Espero pacientemente, pues la mujer y los hijos no tienen nada que ver con esto...
Sigo oyendo esos gritos... busco con desesperación su origen pero el pasillo sigue igual. Largo y sin puertas. Sigo corriendo, y llego a una encrucijada... no se que dirección tomar, así que decido prestar atención...
Abro los ojos y miro a mi alrededor, estudiando el desván. Sigo viendo ese maldito sueño con tan solo cerrar los ojos. La casa comienza a quedarse en silencio y me deslizo hasta la escalera de entrada al ático. No se oye a los niños y la mujer esta dándole las buenas noches a Michaels. Oigo a la señora meterse en la habitación y cerrar la puerta. Es el momento de decir que estoy aquí. Abro la puerta del desván y me deslizo por la casa sin hacer ruido. Llego al salón, donde Michaels esta viendo la televisión con una copa de bourbon en la mano. Estoy detrás de el... cuando se da cuenta es demasiado tarde para reaccionar, dejo caer mis sombras y mi oscuridad sobre el...
Sigo oyendo los gritos. Parecen proceder del pasillo a mi izquierda, así que tomo esa dirección y sigo corriendo...
Mi nuevo amigo comienza a despertar. Esta confundido, no sabe donde esta ni porque ve el cielo de Los Ángeles y no el techo de su salón. Entonces se da cuenta de mi presencia, impasible y observadora. Mirándole directamente a los ojos. Le da un escalofrío que es demasiado evidente pese a sus intentos de ocultar el miedo.
- Hola, comisario. ¿Sabe quien soy y entiende la situación en la que se encuentra?- le digo con calma
- Se quien eres, maldito psicópata. Espero que no le hayas hecho nada a mi familia, porque como te hayas atrevido a tocarles un solo pelo de la cabeza estarás jodido maldito enfermo. ¿Me entiendes?- Intenta conseguir el control de la situación tratando de amedrentarme usando amenazas.- ¿Donde estoy y que diablos quieres de mi?
- ¿No es evidente para usted? Intento saber mas acerca de los rumores e imputaciones sobre los casos recientes de corrupción. Y esperaba que usted, siendo el jefe de policía de la ciudad, pudiera ayudarme a aclarar ciertas dudas.
- No se de que me estas hablando jodido tarado. ¡Desatame y sácame de este maldito sitio para que pueda meterte entre rejas!
- Esa no es forma de hablarle a alguien que le tiene atado a 20 pisos por encima del suelo, ¿no cree?.- Su rostro palidece- Vera, señor comisario, mis dudas se reducen a lo siguiente:¿Quien te paga para que hagas la vista gorda? Quiero nombres, ¿cuanto te pagan por ello?, y ¿donde puedo encontrar información mas especifica sobre los que están en el ajo?
- ¿De verdad te piensas que voy a abrir la boca? Estas mas loco de lo que pareces aun llevando el atuendo que llevas.
- No quería llegar a esto, pero parece que no tengo mas opción...
Lo levanto del cuello de la camisa y agarro una de las cuerdas de sus pies. Le empujo al vacío mientras profiere un alarido de pánico... un alarido que acaba súbitamente pues se queda colgando a varios pisos de altura.
- ¿Va a hablar ahora, comisario?-Le grito para que oiga mi voz entre el viento que sopla con fuerza-, recuerde que no tenemos toda la noche hay cosas que hacer y poco tiempo para ellas... y no seria mi problema que sus hijos queden huérfanos de un padre como usted. Así que decídase, y que sea rapidito...
Me lo cuenta todo, incluso donde puedo hallar pruebas para inculpar a los responsables de la trama. El muy imbécil lo tiene todo archivado en su jodido despacho. Encuentro el archivo y se me dibuja una sonrisa en la cara al ver los nombres de los policías que la mafia tiene en nomina, nombres de los capos y sus segundos, varios periodistas y algunos altos cargos públicos de la ciudad. Y la noche solo parece mejorar... pues he visto un nombre que me resulta familiar, un nombre al que le debo algo... el nombre de uno de ellos...
Termina la noche. Dejo la información en el despacho de abogados pertinente así como en la imprenta del periódico de mañana. Toda la información, menos su nombre... Es hora de volver al hogar...
Ya no se oyen los gritos... Se han detenido de pronto, lo que hace que acelere el paso y corra con mas desesperación. Oigo un disparo a lo lejos, frente a mi. Comienzo a temer lo peor. Veo luz, muy leve, como si fuera un resquicio bajo una puerta. Corro hasta la puerta y veo que esta cerrada, pero al ser de madera y estar podrida decido intentar echarla abajo. La golpeo una y otra vez... hasta que por fin cede... y veo de donde procedían los gritos.
Era ella, la estaban torturando de nuevo. Pero esta vez hay algo distinto. Esta vez las heridas no son precisas, no tienen esa maestría quirúrgica que en las otras heridas si estaba presente. Y hay una diferencia mas... está muerta.
Tumbada sobre un charco de su propia sangre, está fría, rígida y de su pecho emana el liquido carmesí sin parar. Pierdo la razón, comienzo a gritar de dolor y pena al saber que la he perdido para siempre. Grito exigiendo un por que, ¿por que me la han arrebatado? ¿por que la han asesinado? Noto algo cálido apoyarse en mi cuello, algo de metal. Al girarme, el sueño acaba con el potente sonido de un disparo y el calor de las llamas echándose sobre mi rostro.
The diary of a Shadow
La historia de una vida que deja de tener sentido y lo busca intentando cumplir una venganza que juró llevar a cabo aún a costa de su propia cordura.
miércoles, 24 de abril de 2013
martes, 23 de abril de 2013
La Sombra del callejón.
Año 20xx... zona metropolitana de Los Ángeles... mi ciudad. La ciudad que una vez me vio nacer... y la que una vez me vio morir...
Sé que suena extraño, pues si estoy muerto, ¿Cómo puedo estar hablando contigo? La respuesta es sencilla, no estoy muerto... en términos médicos. Si hoy fuera al médico a hacerme un chequeo rutinario, el resultado seria el normal para alguien sano, incluso mejor que normal. Pero hace años que morí, la persona que era murió junto a ella...
Mi esposa, el amor de mi vida, no solo fue asesinada brutalmente ante mis ojos, la torturaron durante horas, días... semanas, frente a mi. No podía ayudarla, me mantenían vivo y sano, igual que a ella. Su tortura fue física, la mía mental. Perdía el conocimiento durante las sesiones de tortura y entonces se detenían hasta que se volvía a despertar... entonces continuaban.
Pocos recuerdos quedan en mi mente sobre mi pasado... solo permanecen sus gritos y demandas de auxilio... un auxilio que no le pude proporcionar.
Y eso me lleva a este momento. Oigo gritos, no en mi mente, si no en los callejones, a veinte pisos bajo mis pies. Me deslizo por las azoteas como una sombra, sin hacer ruido alguno, sin perturbar la noche. Ni siquiera las criaturas nocturnas pueden detectarme... pues no soy mas que eso, una Sombra... Diviso mi objetivo. Dos calles al sur, bajo los edificios, giran la esquina con premura, no quieren que se les vea... imbéciles... yo lo veo todo desde aqui.
Bajo saltando de alfeizar en alfeizar, como si la gravedad y la altura no me afectaran, sigo sin hacer ningún ruido. Un niño me ve desde su escritorio frente a la ventana. Sale corriendo, seguramente a avisar a sus padres de que hay un monstruo en el alfeizar. No le tomaran en serio, pues ya estoy en el suelo dirigiéndome hacia mi objetivo.
Los veo... dos atracadores, probablemente drogados por sus pupilas dilatadas y la velocidad de su respiración. Reconozco a uno de ellos... es un violador fichado por la policía. No ha pisado la cárcel por falta de pruebas, el caso fue desestimado por el juez... pero no por mi. Llevo varias noches siguiéndole la pista, sabia que en algún momento volvería a actuar... entonces actuaría yo. BINGO. Me acerco sin salir de las sombras... no me ven, no podrían verme aunque quisieran por la emoción visible en sus ojos. Solo son capaces de ver a la mujer y el buen rato que van a pasar con ella.
Es la hora de saludar a mis nuevos compañeros de juegos... Me llevo al amigo de nuestro violador desde detrás. Soy rápido, ni la mujer ni el otro desgraciado se dan cuenta de lo que ha pasado. Lo dejo inconsciente sin saber que sucede y me dirijo de nuevo hacia la mujer a punto de ser violada. Deliberadamente piso un trozo de cristal en el suelo... lo que revela mi presencia a la mujer, que me mira con profundo y sincero horror- me satisface su mirada-. Nuestro amigo se gira, al verme tropieza hacia detrás y cae. En el suelo intenta sacar una pistola y apunta hacia donde estaba yo. Pero para su desgracia ya no estoy frente a el. Estoy en su espalda, ha perdido la oportunidad de salir impune de esto y matarme... Ahora es mi turno de atacar.
Lo desarmo rompiéndole la mano, probablemente le queden secuelas. Lo lanzo contra varios cubos de basura, amedrentandolo más, me acerco de nuevo y le pregunto que pretendía hacer. El miedo palpita en su sien. Intenta huir... comienza el juego del gato y el ratón; huye a trompicones, sin elegancia, desesperado, buscando una ayuda que sabe que no va a llegar pues mi sombra se cierne sobre el con cada paso que da.-Eso es pequeño , sigue divirtiéndome con tu patética huida, nunca escaparas de mi.- Le guío callejón por callejón, extendiendo mi presencia y mis sombras por cada recoveco, hasta que llega al principio de nuevo, donde la mujer sigue paralizada de terror.
Esta confuso, no sabe lo que esta pasando a su alrededor. Solo sabe que le persigue un demonio o una sombra( ambas especulaciones podrían ser perfectamente acertadas). Aparezco detrás de el. Se gira con violencia hacia mi e intenta atacarme con un cuchillo... tan entúpido... le desarmo, en el proceso le rompo el brazo por siete partes... le quedaran secuelas. Llora pidiendo clemencia. Me muestro ante el, imperturbable, mi rostro tapado parcialmente solo revela una indiferencia inhumana, pero el brillo de mis ojos me delata. Estoy disfrutando esto. Lo arrojo contra el suelo, y comienzo a partirle hueso por hueso, advirtiéndole.
-No vuelvas a mis calles. Esta ciudad es MIA. Márchate... o lo próximo que romperé será tu cuello.
Dominado por el terror se mea encima y pierde el sentido.
El compañero comienza a recuperar la consciencia. Estupendo. Dejo que se despierte y abra los ojos para ver el panorama. Su amigo luchando por seguir respirando, la mujer totalmente aterrorizada y una oscuridad creciente que se cierne sobre el. Horrorizado, intenta levantarse, tropieza y cae aterrizando con la cara en el suelo. No sabe lo que ha sucedido, pero lo sabrá de inmediato. Me muestro frente a el, lo que lo aterroriza aun mas y de nuevo intenta huir. Pero lo sujeto antes de que pueda dar un solo paso, lo tengo bien agarrado. Lo estampo contra el muro, levantandolo por el cuello de la camisa. Es bajito, así que lo tengo que levantar casi un metro para poder mirarle a los ojos. Veo el horror reflejado en sus ojos. Este también se ha meado encima por el pánico. Le hablo, y le doy instrucciones.
- Sabes lo que ha pasado en este sitio, has visto como ha quedado tu amigo... y si no sigues mis instrucciones al pie de la letra, tu acabaras igual que el. ¿Me he explicado bien?- Asiente con nerviosismo.- Háblales a tus amigos de mi, cuéntales lo que ha pasado. Descríbeme lo mejor que puedas, pues quiero que sepan que estoy aquí y si hacen algo que no me guste me enterare, los buscare y los encontrare. No sera bonito.- Me pregunta quien soy.- Soy la peor de tus pesadillas. El mayor horror que puedas imaginar. Soy lo que hace que te despiertes por la noche gritando el nombre de tu madre. Soy aquello que le hace falta a esta ciudad. Soy el odio. Soy el dolor acumulado de los inocentes de esta ciudad que ha vuelto para escupiros a la cara. Soy la maldita muerte de la cordura en esta cloaca. Puedes llamarme Sombra.
Lo dejo inconsciente golpeándole la cabeza contra el muro.
Me acerco a la mujer, aun horrorizada por lo que ha visto y oído. Le digo que se vaya, que llame a la policía y a un par de ambulancias. Y le digo que tenga cuidado, si antes no era seguro salir de noche, a partir de ahora lo es todavía menos.
Esta ciudad ha temido a las personas equivocadas demasiado tiempo. Voy a acabar con eso, esta ciudad tiene un nuevo demonio viviendo en sus calles. Y los encontraré... a quienes me lo arrebataron todo. Los encontraré en esta ciudad y los haré salir de sus agujeros. Haré que me busquen, y lamentarán encontrarse con su creación.
Sé que suena extraño, pues si estoy muerto, ¿Cómo puedo estar hablando contigo? La respuesta es sencilla, no estoy muerto... en términos médicos. Si hoy fuera al médico a hacerme un chequeo rutinario, el resultado seria el normal para alguien sano, incluso mejor que normal. Pero hace años que morí, la persona que era murió junto a ella...
Mi esposa, el amor de mi vida, no solo fue asesinada brutalmente ante mis ojos, la torturaron durante horas, días... semanas, frente a mi. No podía ayudarla, me mantenían vivo y sano, igual que a ella. Su tortura fue física, la mía mental. Perdía el conocimiento durante las sesiones de tortura y entonces se detenían hasta que se volvía a despertar... entonces continuaban.
Pocos recuerdos quedan en mi mente sobre mi pasado... solo permanecen sus gritos y demandas de auxilio... un auxilio que no le pude proporcionar.
Y eso me lleva a este momento. Oigo gritos, no en mi mente, si no en los callejones, a veinte pisos bajo mis pies. Me deslizo por las azoteas como una sombra, sin hacer ruido alguno, sin perturbar la noche. Ni siquiera las criaturas nocturnas pueden detectarme... pues no soy mas que eso, una Sombra... Diviso mi objetivo. Dos calles al sur, bajo los edificios, giran la esquina con premura, no quieren que se les vea... imbéciles... yo lo veo todo desde aqui.
Bajo saltando de alfeizar en alfeizar, como si la gravedad y la altura no me afectaran, sigo sin hacer ningún ruido. Un niño me ve desde su escritorio frente a la ventana. Sale corriendo, seguramente a avisar a sus padres de que hay un monstruo en el alfeizar. No le tomaran en serio, pues ya estoy en el suelo dirigiéndome hacia mi objetivo.
Los veo... dos atracadores, probablemente drogados por sus pupilas dilatadas y la velocidad de su respiración. Reconozco a uno de ellos... es un violador fichado por la policía. No ha pisado la cárcel por falta de pruebas, el caso fue desestimado por el juez... pero no por mi. Llevo varias noches siguiéndole la pista, sabia que en algún momento volvería a actuar... entonces actuaría yo. BINGO. Me acerco sin salir de las sombras... no me ven, no podrían verme aunque quisieran por la emoción visible en sus ojos. Solo son capaces de ver a la mujer y el buen rato que van a pasar con ella.
Es la hora de saludar a mis nuevos compañeros de juegos... Me llevo al amigo de nuestro violador desde detrás. Soy rápido, ni la mujer ni el otro desgraciado se dan cuenta de lo que ha pasado. Lo dejo inconsciente sin saber que sucede y me dirijo de nuevo hacia la mujer a punto de ser violada. Deliberadamente piso un trozo de cristal en el suelo... lo que revela mi presencia a la mujer, que me mira con profundo y sincero horror- me satisface su mirada-. Nuestro amigo se gira, al verme tropieza hacia detrás y cae. En el suelo intenta sacar una pistola y apunta hacia donde estaba yo. Pero para su desgracia ya no estoy frente a el. Estoy en su espalda, ha perdido la oportunidad de salir impune de esto y matarme... Ahora es mi turno de atacar.
Lo desarmo rompiéndole la mano, probablemente le queden secuelas. Lo lanzo contra varios cubos de basura, amedrentandolo más, me acerco de nuevo y le pregunto que pretendía hacer. El miedo palpita en su sien. Intenta huir... comienza el juego del gato y el ratón; huye a trompicones, sin elegancia, desesperado, buscando una ayuda que sabe que no va a llegar pues mi sombra se cierne sobre el con cada paso que da.-Eso es pequeño , sigue divirtiéndome con tu patética huida, nunca escaparas de mi.- Le guío callejón por callejón, extendiendo mi presencia y mis sombras por cada recoveco, hasta que llega al principio de nuevo, donde la mujer sigue paralizada de terror.
Esta confuso, no sabe lo que esta pasando a su alrededor. Solo sabe que le persigue un demonio o una sombra( ambas especulaciones podrían ser perfectamente acertadas). Aparezco detrás de el. Se gira con violencia hacia mi e intenta atacarme con un cuchillo... tan entúpido... le desarmo, en el proceso le rompo el brazo por siete partes... le quedaran secuelas. Llora pidiendo clemencia. Me muestro ante el, imperturbable, mi rostro tapado parcialmente solo revela una indiferencia inhumana, pero el brillo de mis ojos me delata. Estoy disfrutando esto. Lo arrojo contra el suelo, y comienzo a partirle hueso por hueso, advirtiéndole.
-No vuelvas a mis calles. Esta ciudad es MIA. Márchate... o lo próximo que romperé será tu cuello.
Dominado por el terror se mea encima y pierde el sentido.
El compañero comienza a recuperar la consciencia. Estupendo. Dejo que se despierte y abra los ojos para ver el panorama. Su amigo luchando por seguir respirando, la mujer totalmente aterrorizada y una oscuridad creciente que se cierne sobre el. Horrorizado, intenta levantarse, tropieza y cae aterrizando con la cara en el suelo. No sabe lo que ha sucedido, pero lo sabrá de inmediato. Me muestro frente a el, lo que lo aterroriza aun mas y de nuevo intenta huir. Pero lo sujeto antes de que pueda dar un solo paso, lo tengo bien agarrado. Lo estampo contra el muro, levantandolo por el cuello de la camisa. Es bajito, así que lo tengo que levantar casi un metro para poder mirarle a los ojos. Veo el horror reflejado en sus ojos. Este también se ha meado encima por el pánico. Le hablo, y le doy instrucciones.
- Sabes lo que ha pasado en este sitio, has visto como ha quedado tu amigo... y si no sigues mis instrucciones al pie de la letra, tu acabaras igual que el. ¿Me he explicado bien?- Asiente con nerviosismo.- Háblales a tus amigos de mi, cuéntales lo que ha pasado. Descríbeme lo mejor que puedas, pues quiero que sepan que estoy aquí y si hacen algo que no me guste me enterare, los buscare y los encontrare. No sera bonito.- Me pregunta quien soy.- Soy la peor de tus pesadillas. El mayor horror que puedas imaginar. Soy lo que hace que te despiertes por la noche gritando el nombre de tu madre. Soy aquello que le hace falta a esta ciudad. Soy el odio. Soy el dolor acumulado de los inocentes de esta ciudad que ha vuelto para escupiros a la cara. Soy la maldita muerte de la cordura en esta cloaca. Puedes llamarme Sombra.
Lo dejo inconsciente golpeándole la cabeza contra el muro.
Me acerco a la mujer, aun horrorizada por lo que ha visto y oído. Le digo que se vaya, que llame a la policía y a un par de ambulancias. Y le digo que tenga cuidado, si antes no era seguro salir de noche, a partir de ahora lo es todavía menos.
Esta ciudad ha temido a las personas equivocadas demasiado tiempo. Voy a acabar con eso, esta ciudad tiene un nuevo demonio viviendo en sus calles. Y los encontraré... a quienes me lo arrebataron todo. Los encontraré en esta ciudad y los haré salir de sus agujeros. Haré que me busquen, y lamentarán encontrarse con su creación.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)