miércoles, 24 de abril de 2013

Pesadilla

Corro... corro con furia a lo largo de un pasillo pobremente iluminado. Un pasillo sin puertas, sin interruptores... solo paredes grises en las que el papel se despega dejando ver el avance inexorable de la humedad y charcos en el suelo que chapotean a mi paso. Solo hay una cosa a parte del evidente estado decadente del pasillo que vale la pena mencionar... gritos. Alaridos furiosos de dolor proferidos por alguien... por una mujer...

Despierto sobresaltado. Otra vez ese sueño, ese pasillo... esos gritos... Me levanto, de lo que con cariño y cierta sorna me gusta llamar mi cama, y me asomo por la ventana. Mi ciudad... odio este lugar... vuelvo al interior de la sala y busco mi ropa, es hora de dar una vuelta.

Hace varios das desde el incidente del violador, los periódicos ya se han hecho eco. "La Sombra de La justicia", me llaman. "Justiciero encapuchado salva a una mujer de ser violada" "La policía anda tras el encapuchado desconocido" "La Sombra de los callejones, ¿Héroe, o amenaza?". Los titulares no tienen desperdicio alguno. Tengo mi propia unidad policial tras mi culo. Nunca pensé que seria tan rápida la respuesta por parte de la policía tras el incidente del callejón... también es verdad que no he parado de hacerme notar. El otro día le pare los pies a un asesino en serie que iba a matar a un pobre chiquillo al que había secuestrado. Tuve la tentación de partirle el cuello junto con sus brazos y piernas, pero el niño ya estaba bastante aterrorizado como para enseñarle el aspecto que tiene un cadáver. Ayer mismo le di una paliza brutal a un poli. Estaba golpeando con su porra a un chaval de unos 20 años, que estaba pidiendo en el metro sin molestar a nadie y tocando con su guitarra una melodía de rock de los 80'. Aparecí de pronto, el resto es fácil de imaginar.

Esta noche sera divertida... He visto en las noticias cierta información sobre una trama de corrupción policial bastante famosa últimamente. Voy a ir de visita a casa de uno de los imputados en el caso... el comisario Michaels. Los rumores apuntan a que recibe dinero negro directamente de las mafias para que el y sus polis hagan la vista gorda. Ya se sabe lo que se dice de los rumores... Si el río suena... Voy azotea por azotea trasladándome por la ciudad a mis pies. De camino detengo un atraco que unos pandilleros están cometiendo. Intentan robarle a una pobre anciana. También intentan resistirse pero... bueno... lo intentan... Tras decirle a la anciana que llame a la policía, vuelvo a mi camino, esta vez por el alcantarillado. Finalmente, y tras un viaje de 30 minutos, llego a mi destino. La casa tiene aun vida en su interior, entro por el desván del ático sin hacer ruido, y espero. Espero pacientemente, pues la mujer y los hijos no tienen nada que ver con esto...

Sigo oyendo esos gritos... busco con desesperación su origen pero el pasillo sigue igual. Largo y sin puertas. Sigo corriendo, y llego a una encrucijada... no se que dirección tomar, así que decido prestar atención...

Abro los ojos y miro a mi alrededor, estudiando el desván. Sigo viendo ese maldito sueño con tan solo cerrar los ojos. La casa comienza a quedarse en silencio y me deslizo hasta la escalera de entrada al ático. No se oye a los niños y la mujer esta dándole las buenas noches a Michaels. Oigo a la señora meterse en la habitación y cerrar la puerta. Es el momento de decir que estoy aquí. Abro la puerta del desván y me deslizo por la casa sin hacer ruido. Llego al salón, donde Michaels esta viendo la televisión con una copa de bourbon en la mano. Estoy detrás de el... cuando se da cuenta es demasiado tarde para reaccionar, dejo caer mis sombras y mi oscuridad sobre el...

Sigo oyendo los gritos. Parecen proceder del pasillo a mi izquierda, así que tomo esa dirección y sigo corriendo...

Mi nuevo amigo comienza a despertar. Esta confundido, no sabe donde esta ni porque ve el cielo de Los Ángeles y no el techo de su salón. Entonces se da cuenta de mi presencia, impasible y observadora. Mirándole directamente a los ojos. Le da un escalofrío que es demasiado evidente pese a sus intentos de ocultar el miedo.

- Hola, comisario. ¿Sabe quien soy y entiende la situación en la que se encuentra?- le digo con calma
- Se quien eres, maldito psicópata. Espero que no le hayas hecho nada a mi familia, porque como te hayas atrevido a tocarles un solo pelo de la cabeza estarás jodido maldito enfermo. ¿Me entiendes?- Intenta conseguir el control de la situación tratando de amedrentarme usando amenazas.- ¿Donde estoy y que diablos quieres de mi?
- ¿No es evidente para usted? Intento saber mas acerca de los rumores e imputaciones sobre los casos recientes de corrupción. Y esperaba que usted, siendo el jefe de policía de la ciudad, pudiera ayudarme a aclarar ciertas dudas.
- No se de que me estas hablando jodido tarado. ¡Desatame y sácame de este maldito sitio para que pueda meterte entre rejas!
- Esa no es forma de hablarle a alguien que le tiene atado a 20 pisos por encima del suelo, ¿no cree?.- Su rostro palidece- Vera, señor comisario, mis dudas se reducen a lo siguiente:¿Quien te paga para que hagas la vista gorda? Quiero nombres, ¿cuanto te pagan por ello?, y ¿donde puedo encontrar información mas especifica sobre los que están en el ajo?
- ¿De verdad te piensas que voy a abrir la boca? Estas mas loco de lo que pareces aun llevando el atuendo que llevas.
- No quería llegar a esto, pero parece que no tengo mas opción...

Lo levanto del cuello de la camisa y agarro una de las cuerdas de sus pies. Le empujo al vacío mientras profiere un alarido de pánico... un alarido que acaba súbitamente pues se queda colgando a varios pisos de altura.

- ¿Va a hablar ahora, comisario?-Le grito para que oiga mi voz entre el viento que sopla con fuerza-, recuerde que no tenemos toda la noche hay cosas que hacer y poco tiempo para ellas... y no seria mi problema que sus hijos queden huérfanos de un padre como usted. Así que decídase, y que sea rapidito...

Me lo cuenta todo, incluso donde puedo hallar pruebas para inculpar a los responsables de la trama. El muy imbécil lo tiene todo archivado en su jodido despacho. Encuentro el archivo y se me dibuja una sonrisa en la cara al ver los nombres de los policías que la mafia tiene en nomina, nombres de los capos y sus segundos, varios periodistas y algunos altos cargos públicos de la ciudad. Y la noche solo parece mejorar... pues he visto un nombre que me resulta familiar, un nombre al que le debo algo... el nombre de uno de ellos...

Termina la noche. Dejo la información en el despacho de abogados pertinente así como en la imprenta del periódico de mañana. Toda la información, menos su nombre... Es hora de volver al hogar...

Ya no se oyen los gritos... Se han detenido de pronto, lo que hace que acelere el paso y corra con mas desesperación. Oigo un disparo a lo lejos, frente a mi. Comienzo a temer lo peor. Veo luz, muy leve, como si fuera un resquicio bajo una puerta. Corro hasta la puerta y veo que esta cerrada, pero al ser de madera y estar podrida decido intentar echarla abajo. La golpeo una y otra vez... hasta que por fin cede... y veo de donde procedían los gritos.
Era ella, la estaban torturando de nuevo. Pero esta vez hay algo distinto. Esta vez las heridas no son precisas, no tienen esa maestría quirúrgica que en las otras heridas si estaba presente. Y hay una diferencia mas... está muerta.
Tumbada sobre un charco de su propia sangre, está fría, rígida y de su pecho emana el liquido carmesí sin parar. Pierdo la razón, comienzo a gritar de dolor y pena al saber que la he perdido para siempre. Grito exigiendo un por que, ¿por que me la han arrebatado? ¿por que la han asesinado? Noto algo cálido apoyarse en mi cuello, algo de metal. Al girarme, el sueño acaba con el potente sonido de un disparo y el calor de las llamas echándose sobre mi rostro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario